Melissa: la humanidad ardiente de una diosa
-
Barcelona
-
Nivel de colaborador 4
-
28 Opiniones
-
11 votos útiles
Escort: Melissa Amor, una de las escorts más bellas de Barcelona. Desde hace unos meses no muestra la cara en los anuncios, pero es igualmente atractiva y preciosa de cuerpo. Una diosa donde las haya. Delgadita, alta, con tacones casi todo el tiempo, incluso comiéndonos en la cama. Pechos medianos/grandes. Trata de agradar. Y te ofrece cosas que no todas te ofrecen.
En su momento compartí con Melissa un ámbito virtual desde el que presencié su evolución de un piso a una agencia y hace poco su inicio de la aventura independiente. A Melissa creo que muchos la tenemos idealizada, y con razón: es un bellezón de chica. Hipersexy, amable, tranquila. Te folla y se deja follar con ganas.
Encuentro: piso céntrico en Barcelona. En una anterior visita, descubro la presencia de Melissa, a quien hasta entonces solo conocía por la red. Le pongo un mensaje. Me gana su amabilidad, y aunque su tarifa es alta para lo que suelo gastar, me lanzo. Ella misma dice que hay que vivir la vida. No te mueras sin cumplir el deseo más alto que tengas, y de paso todos los deseos que puedas.
Tras posteriores amables mensajes, nos vemos hoy a las 14:00. Melisa me abre. La acompaño al cuarto. Estoy nervioso: como dije, desde hace tiempo la tengo idealizada, es una especie de sueño que no contaba con realizar. Es una visita al cielo.
Voy tranquilizándome. Me desnudo, me ducho, la reencuentro.
De pie junto a la cama, desabrochó su sostén. Nos besamos. Me siento en la cama, ella sigue de pie. Bajo sus bragas hasta sacarlas por los pies. Tal como estamos, mi lengua explora su vértice, tienta su clítoris. Yo investigador de las profundidades. Melissa, diosa en pie que se deja investigar.
“Ponte cómoda”. Melissa abierta para mí en la cama. Un smint ella, un smint yo. El suyo se consume en su boca. El mío adereza el tacto de su clítoris, le da fuego y hielo, y a Melissa le gusta.
Un poquito de 69. Melissa me propone acabar en su boca. Acepto, pero le digo que soy de un solo tiro, y ya que tenemos una hora quiero follarla un poco antes de correrme.
Así lo hacemos. Vaquerita. Melissa me besa en la boca. No le importa que la bese con fuerza, que le coma los labios. Me folla más ella, pero un poco la sujeto también yo y la embisto con fuerza.
A cuatro. Qué bien entra mi pene en los abismos de Melissa. Es como que bailamos. Podría haberme corrido así, pero quiero la promesa.
Y a eso vamos: “69 hasta el final, cariño, y si nos sobra tiempo, masaje, conversación o lo que sea”.
Creo que no logro que Melissa se corra. A veces es amable dejar que suceda lo que ella quiere que suceda: que llegue yo al orgasmo. Cuando estoy ya casi, le pido que por Dios no aparte la boca hasta que me vacíe por entero. Y así lo hace.
Se levanta, mantiene el semen en la boca, me indica con gestos que va al baño a enjuagarse: amable, sonriente, encantadora.
Cuando vuelve estamos un ratito hablando, muy muy cerca. Hablamos de conocidos comunes, de su trayectoria, de mi escritura, de cómo disfruto del sexo, pero no solo del sexo, sino también de glosar en detalle la aventura después de esta manera: no por ser sexo de pago tiene que ser menos romántico, al contrario: el romanticismo es un punto más de calidad de la cita, y a ese romanticismo contribuyen a posteriori estas palabras.
Repetir y repetir con Melissa, si pudiera: pedazo de mujer impresionante, de diosa viva dispuesta a darse por entero en el sexo.
1 hora por 200 euros, quizá la primera vez que pago una tarifa tan alta en una cita individual. Pero merece la pena.
Piso céntrico con varias chicas independientes. Zona Letamendi-Balmes. Recibe sola. Todo limpio y bonito. Ducha fuera de la habitación.
...Expandir