Anna Gatita: razones para estar contento
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Barcelona
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Nivel de colaborador 3
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Anna, de Gatita Oriental, en Hospitalet. Jovencita, más de lo que suele uno encontrar entre las chicas chinas. Risueña, tímida. Tiene límites, quizá por la juventud: no da besos, por ejemplo. Problemas con el idioma, solventados hasta cierto punto con el traductor del móvil. Guapa, morena de pelo, pubis con vello. Atractiva.
Primera vez mía en Gatita Oriental. El sitio está mejor que otros locales de chicas chinas: es amplio, la habitación que me ha tocado también lo es. Se respira menos cutre que otros lugares.
Presentación algo rara: las chicas no entran una a una a saludarte y darte dos besos, sino que apenas muestran su rostro desde la puerta y te dicen su nombre, sin acercarse. Le protestó un poco al papasán por esto, pero no parece que me entienda mucho. De hecho, me dice que no sabe bien español.
Elijo a Anna, con vistas a un recorrido alfabético de todas las chicas del local y también porque es bastante mona, joven, delgada.
Me lleva a la habitación, con ducha dentro. Le digo que me voy a duchar, de pronto desaparece sin darme siquiera una toalla. Me asomo a la puerta, la llamo, creo que ha ido al baño. Enseguida vuelve y me atiende en mi ducha: me calienta el agua, me enjabona un poco, sin ducharse conmigo, desde fuera de la cabina. Cuando termino yo, se ducha.
Lleva una combinación roja de lencería. Tras desprenderse de ella, jugamos en la cama. Le ofrezco Halls, los prueba, son fuertes para ella. Algo así me da a entender cuando hago por comerle el clítoris con mi caramelo en la boca, así que me lo saco, no hay problema.
Y entonces sucede lo mejor de toda la cita: tras un poquito de 69, Anna se aparta, no lo aguanta. Entre risas, lucho por seguir comiéndomela. Digo entre risas porque la ocasión es para celebrarla: Anna tiene una sonrisa inmensa, está encantada, me hace el gesto de ok con el dedo, como diciéndome: “Muuuuuy bien”.
Ahora follamos un poco, con ella encima. Estoy a punto de correrme, me contengo.
Volvemos al 69, me cuesta. Acabo masturbándome. Anna me limpia y me cuida.
Al final, ese momento mágico de antes se completa: mientras vamos hacia la entrada por el largo pasillo, Anna le dice algo al traductor del móvil, y me lo muestra: “Qué sensación tan placentera que alguien me lamiera por primera vez”. ¡Por primera vez! Me lo creo completamente que haya sido su primer orgasmo de esta manera. No digo que nadie se la haya comido antes ni que nunca se haya corrido, pero es su primer orgasmo con cunni, o eso entiendo. Me lo creo porque se ve que es joven e inexperta, lo cual para mí no es un problema. Y desde luego me enorgullece haber logrado satisfacerla.
50 euros por media hora. No miré mucho el reloj, pero creo que estuvimos más. No sonó ninguna alarma ni tocó nadie la puerta.
Local de chinas en Hospitalet. Gatita Oriental. Mejor que el promedio de estos locales.
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