El sexo asequible y completo de Paula Vidal
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Barcelona
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Nivel de colaborador 2
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Paula Vidal, treinta y algo, latina, atractiva, ni curvi ni delgada, punto medio.
Amable, entregada, cumple lo que promete, y en este caso por una tarifa muy baja.
Veo esta mañana que Paula anuncia una promo de 40 euros por media hora, todos los servicios incluidos. Hace poco aproveché una promo similar, pero me atrae ahora encontrarla con una chica más joven, y bastante atractiva, según parece en las fotos (no muestra el rostro, pero es más que agradable cuando la conoces).
Paula es amable y correcta en todo momento, tanto en la comunicación previa como en presencia. Cuando entro por la puerta y me ve por primera vez, no sé si percibo una levísima decepción que ella enseguida disimula. (Lo entiendo: no sabe nada de mí. En la realidad tengo más de 60 años y una barriga considerable, aunque hay quien dice que no soy feo de cara, y eso sí: encantador siempre, o casi siempre, con ellas).
Me acompaña a su habitación. Pago, me desnudo, Paula me da una toalla y un envase de enjuague bucal. Y esperamos bastante, porque una de sus compañeras se tira un buen rato en la ducha. La cosa es que todavía no hacemos nada, yo prefiero esperar a estar bien limpio, pero Paula anda semidesnuda a mi alcance, y con toda delicadeza y ternura beso sus nalgas y su espalda.
Por fin me ducho, y ya en la habitación: al ataque. Paula se tumba boca arriba y se abre de piernas para mí. Mis morritos exploran las formas vivas de su entrepierna. Me concentro en el clítoris, pero también me gusta hundir mi rostro en su vagina, trazar la vertical descendente de mi entrecejo a mi lengua para volver al origen gozoso y sensible de sus gemidos.
Su caramelo sagrado se encuentra con mi caramelo humano.
"¿Te gusta así, cariño?", pregunto.
"¡Síííí! Y qué bien el mentol, cómo se nota".
"Esa es la idea".
Pasamos al 69. El francés es natural. Mientras, yo devoro, como de mí se espera, la parte su sexo al alcance de mi lengua.
Paula me come con ganas. Su oral es irreprochable, intenso y profundo. Pero me pone un montón cuando ocasionalmente lo interrumpe para completarlo con la paja, quizá porque ahí noto que mi orgasmo está más cerca.
"Cuando quieras follar, me dices", me ofrece Paula.
"No: nos corremos así mejor".
"Avísame cuando...".
"¿Para apartarte o para lo contrario...?".
Lo pregunto con cierto humor. No me sonaba que Paula ofreciera francés hasta el final (habría sido una gozada), pero igualmente acepto sin problema que prefiera apartarse. Entre risas me contesta que así es. Y ya digo, yo encantado.
Cuando por fin me corro entre sus manos, le pido que no cese el movimiento hasta vaciarme del todo. Y lo hace.
Seguimos en 69: le he ofrecido seguir comiendo hasta que ella se corra. Primero me decía que no era necesario, pero le he hecho notar que para mí también es satisfactorio.
Paula no se corre, pero igualmente la cita es todo un éxito. Muy contento de haber hecho el amor a la francesa con esta mujer atractiva, amable y cañera al mismo tiempo.
Promo de 40 euros por media hora, con todos los servicios incluidos (y además Paula trabaja todos los días, 24 horas). Paula ha sido superlegal a la hora de descontar el tiempo que hemos esperado por la ducha de su compañera. E incluso descontando ese tiempo, probablemente hayamos estado algo más de media hora.
Piso compartido en Roma esquina Aragón. Todo limpio y bien. Unas habitaciones tienen ducha, otras no. Las chicas son independientes. El piso no funciona como agencia.
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