Empapado de Irina en el Edén.
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Barcelona
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Nivel de colaborador 2
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Irina Edén. Hoy ha sido nuestra segunda vez juntos.
Irina es servicial, cálida, abierta, entregada. Una de las mejores besadoras de Barcelona. Un cuerpo precioso, atractiva, sexy, veintialgo. Y no dice que no a las propuestas razonables en la cama. Guapa también de cara. Polaca, anuncia, ambas veces me ha contado cosas de su ciudad en Polonia. Una de las apuestas seguras del Edén. En ambos encuentros ha puesto todo de su parte para que los dos lo pasáramos muy bien.
Esta mañana veo que anuncian hora feliz en el Edén 53. Es decir, de 11 a 13 (esta vez) la tarifa de una hora con cualquiera de las chicas baja de 120 a 100 euros. Les escribo para pedir presentación.
Me lo preparan todo y a las doce estoy entrando por la puerta. Esta vez solo tres chicas en la presentación, otras veces bastantes más. Con las tres he estado ya, y encantado de repetir con cualquiera de ellas. Pero elijo a Irina.
Pasan unos minutos de espera, tanto antes de la presentación como una vez elegida Irina. Cierto es que hemos terminado cuando pasaban ya minutos de la una, y nadie me ha metido ninguna prisa.
En la ducha, al principio, Irina me besa. Busca ella los besos, no es que tenga yo que arrancárselos, ni mucho menos. Salen de ella. Luego me dirá que los besos mejoran la calidad del encuentro, que para ella sin besos el tema resultaría mecánico, y eso no le gusta. Completamente de acuerdo. Los besos dan un punto romántico, de intimidad, que da todo el sentido a la cita. Es muy triste follar como si fuera una necesidad biológica. Toda la gracia está en conectar con esa persona generosa y amable que te está confiando una parte importante de sí misma. Abriéndose a ti como no lo hacen la mayoría de las chicas.
Ya en la cama, desnuditos, le como largo rato el sexo a Irina. Del cunni pasamos al 69, pero hacemos escala en el beso negro, activo por mi parte, que Irina no desdeña.
En 69 nos tiramos un buen rato. Parece que estoy a punto, pero no consigo correrme. Le propongo a mi amiga que follemos.
Irina acepta, pero hacemos una pausa en la transición. Sale de la habitación a buscar toallitas. Mi pene, mis huevos, toda mi zona está completamente empapada de la saliva densa de Irina. Y me encanta.
Follamos un poco con ella encima. Aquí otra vez el detalle maravilloso, sin que yo lo pida: nada más sentarse en mi pene y encontrar su posición, lo primero que hace Irina es buscarme la boca desde arriba, besarme como no llegan a besarte algunas novias, suave e intensa al mismo tiempo.
Pero mi erección es algo mediana, y está pasando el tiempo. Irina se lanza de nuevo al francés. Y otra vez sin que haga falta sugerírselo, desciende desde el pene, que se ha metido hasta el fondo de la boca, a los testículos y el perineo, y mientras lo hace yo me masturbo. ¡Me resulta tan excitante que me haga esto! Tanto que me corro, ahora sí, enseguida.
Duchita posterior, conversación. Le leo a Irina lo que escribí la otra vez. No lo había visto. Me cuenta que en general, salvo algún tropezón, le ha ido bien con sus clientes. Le alabo sus besos y su capacidad de escucha. Me acompaña amablemente a la puerta del local y nos despedimos con un gran beso.
Como decía, he pagado 100 euros por una hora. Promo de hora feliz, que siempre improvisan. O sea, la hora feliz no es fija, y creo que tampoco la ofrecen todos los días. También tienen tarifas de 30 y 45 minutos.
El Edén 53, cerca de la plaza de España. La frecuencia de las promos (no solo la hora feliz) hace que sea más que razonable la tarifa. Junto con un servicio excelente por parte de la dueña y las encargadas, y un nivelazo de chicas (aunque alguna vez puede que no salga bien el tema), eso lo convierte en el mejor local de Barcelona. No es algo que diga solo yo.
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