Valéry Love, una mujer impresionante
un usuario de EA
Son las 3:28. He estado con Valéry entre la una y media y las dos un poquito pasadas.
La conocí hace unas semanas como Rubi Pasión, y ya entonces me impresionó: qué tía tan lanzada, tan deshinibida, tan entregada. Esta noche estaba algo más tranquila, pero tenía en cambio el detalle del disfraz: iba con unas trencitas fantásticas y unas orejitas blancas de gatita.
Llego todo sudado al apartamento. Valéry es una mujer joven, 25, tirando a mulata, pero de piel casi blanca, espectacular de cuerpo para mis estándares: delgada, tatuada, unas tetas preciosas no muy grandes, figura de supermodelo, guapísima de cara, muy sonriente.
Antes que nada, le he pagado sus 70 euros por media hora. Me he duchado, esta vez solo, pero es que esta vez me hacía más falta.
Hemos hablado un poquito de sus recientes disgustos en la página en la que se anuncia: la gente es muy injusta y muy destructiva, y al menos en mi experiencia esta mujer siempre ha sido un ángel de amabilidad celestial en el cuerpo de una pantera loquita de ganas de sexo.
Lo primero que me hace es devorarme el pene. Le he caído bien desde el primer momento, acaso porque enseguida le he mostrado mi voluntad de apoyarla y lo mucho que me duelen las críticas injustas, lo mucho que me joroba la gente que alegremente hace daño con sus palabras.
Me come tan bien y tengo tantas ganas que tengo que decirle que pare, vamos a follar un poco, que si no, no duro nada.
Y me lo hace: se me coloca, me calza el pene con el condón, usa el lubricante que haga falta, y al mismo tiempo que me folla, desde arriba, me besa. Y yo la follo a ella: embisto con fuerza y constancia desde abajo.
"Me gusta como lo estás haciendo. Pégame azotes en el culo al mismo tiempo", dice mi morena preciosa.
Y cómo no: me corro dentro de ella. No tiene prisa por que me aparte, se queda un ratito aún así, con el pene adentro. Y hablamos.
Hace un francés fantástico, pero en cambio no le gusta que la coman. No tanto que no le guste, sino que su cuerpo no reacciona de la mejor manera. Así que para gozar ella, lo mejor es follarla.
Nos contamos aventuras y desventuras: clientes, compañeras, reseñas ciertas y falsas, delaciones, envidias, egoísmos, faltas de respeto. Pero en el mundillo también hay cosas buenas. Como esta satisfacción tan grande que tengo de saber que Valéry está cómoda conmigo.
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