un usuario de EA
Pues eso. Que le tenía echado el ojo desde hacía unos días, y que era consciente de que estamos casi portal con portal. A veces me tomo algo en una terraza que queda casi a sus puertas, y creo que alguna vez la había visto entrar o salir del portal. Y en todo caso me parecía impresionante en las fotos, ideal. Me decía que prefiere a los clientes mayores. Que por ejemplo somos más respetuosos. Y a mí por lo menos la juventud y la frescura de ella me impresionan. No le pido mucho más. Me dice que un jovencito puede ser un poco más tiquismiquis con detalles que al menos para mí carecen de importancia. Contacto y fue super fácil quedar, hora y pico más tarde, tiempo para ducharme y ponerme guapo. Al llegar, no tengo que esperar mucho abajo. Subo, me abre la puerta, es exactamente la chica de las fotos, igual de preciosa, con un toque salvaje en el aspecto. Naturalmente, me ducho de nuevo, que agosto no perdona. Nos besamos levemente antes de acostarnos. Le hablo de los Halls extra fuertes y me dice que no lo ha hecho nunca así, pero le apetece probar. Así que se abre de piernas ante mis fauces, se desabrocha el desplegable y el asunto queda precisamente enmarcado como en óvalo ante mi boquita devoradora, que hace lo propio. Nos tiramos un ratito y ella lo disfruta. Pero el tiempo pasa, y no quiero quedarme sin, así que le propongo que sigamos en 69. Yo disfruto, ella disfruta. No sé si la incomoda un poco que a cada rato yo mueva la pelvis. Hay momentos en que siento que su orgasmo se acerca, y fantaseo con la imagen que de que se me suelte entera en la boca. No ha sucedido, pero menudo sueño maravilloso llenarme la cara y la garganta de las aguas del Sol. "¿Follamos?", me propone mi hadita. "Sí, por supuesto", contesto, entusiasmado. Primero se me sienta encima. Nos tiramos un poquito así, hago por ir tan adentro como se pueda, pero no doy del todo con el ángulo. Le digo que pasemos a 4 que estoy seguro de que le gusta. Me pongo de pie junto a la cama. Entra fácil y le doy tan fuerte como puedo un poco, pero no acabo de estar cómodo. Si bien es cierto que la imagen de Sol en esta posición es preciosa. Mientras la follo, se mira al espejo que hay a los pies de la cama. Como me canso, me disculpo, me salgo, me tumbo. "Cariño, ahora ya me dejo cuidar". Me cuida con la boca y con la mano. Me excita la humedad de su sexo en mi mano izquierda. Pero no quiero abusar, y veo que tardo. Así que me ayudo con la mano. Sol me hace mimitos por la zona. "¡Ah.! ¡Amor!, ¿me corro en tus tetas?". ¡me dice que Sí!", Y así sucede, y por unos segundos soy el hombre más feliz de la tierra. Luego conversamos al ver que no se libera la ducha. Tras la ducha, me acompaña a la puerta. Me gustó algo menos que al despedirnos, antes de cerrar la puerta, sus ojos no están en los míos, sino en el móvil. Un plan ideal estar con ella en la cama, y cuanto más tiempo, mejor.
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