El sexo abierto y tierno de Dayana
un usuario de EA
Dayana, o Day, chica centroamericana, hemos estado ya unas cuantas veces juntos, y claro: el roce hace el cariño, es decir: el hecho de que se haya producido con el trato cierta confianza y conexión mejora mucho las citas. Day tiene veintialgo, no es muy alta, pero sí superatractiva y supersexy, para mi gusto. Un cuerpecito que es una delicia. Y una sabiduría muy grande en el sexo y en el cariño.
Hoy he elegido primero su tarifa más barata: media hora de masaje con oral hasta el final. Pero cuando ya llevábamos un poquito me ha apetecido mucho comérmela enterita y le he pedido que hiciéramos 69, pagándole un poco más. Luego ha hecho intención de no querer cobrarme el extra, pues así de majísima es, al menos conmigo. Pero me he empeñado.
Al llegar (vivo cerquita, vengo recién duchado, pero sigue haciendo calor en la calle) le pregunto por la ducha. Era mal momento, no sé si estaba el fontanero reparando algo. Total, que tampoco hacía mucha falta. Day me ofrece agua. En lo que va a por ella, me desnudo. Bebo un poco cuando me la trae.
Y a disfrutar. Day es provocadora. Yo ando un poco con la delicadeza de que no he de saltarme lo que incluye la tarifa, así que mientras me come, cruzada sobre mí, mi mano acaricia muy suavemente su entrepierna, por encima de la braguita. Day percibe mi reparo, y ella misma aparta la tela para que la sobe más a gusto y más adentro. Es en este momento cuando le propongo el extra, y accede.
Es fantástico el plan de correrme en su boca. ¡Me ponen tantísimo las chicas que hacen esto! Pero antes me la como yo también en 69. No parece que la lleve, esta vez, al orgasmo, pero quizá tampoco lo he buscado mucho, por ser solo media hora.
Andaba yo dudoso en mis potencias. Soy mayor, y hoy mi farmacia estaba cerrada. Day me comía con ganas, sin manos casi todo el tiempo, pero también me gustaba cuando las usaba. Y en más de una ocasión yo estaba a punto. Por fin le digo: "Cuando llegue métetela en la boca", y me masturbo junto a su cara. Cuando la aviso, no duda: se lanza sobre mí y con todo el cariño me regala un maravilloso minuto de oro. Al terminar, no hace ningún gesto de desazón ni de asco, ni sale corriendo a escupir al baño, como hacen a veces otras chicas.
El ratito que nos queda Day me da un masaje por la espalda. Me cuenta cosas. Me da mucha alegría haberme ganado un poco de su afecto. Y creo que es una locura de mujer inteligente, cariñosa, sexy y atractiva.
Hemos estado juntos media hora. La tarifa de masaje con francés hasta el final es de 50 euros. Pero le he pedido 69, y le he pagado en total 70. Tiene otras tarifas, de servicio completo, y más tiempo.
Habitación en piso compartido, Berlín-Sants. Todo limpio y bien.
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